jueves, 1 de marzo de 2018

Gente bonita...





... Y lejos de lo que imaginas, mi felicidad no es la antítesis de tus principios ni se contraponen a tus valores. Mi felicidad nace de los dolores... de los dolores del parto de mi madre, del dolor de las últimas palabras ( Te quiero hijo. ) y el recuerdo de mi padre. Mi felicidad nace del desconsuelo de un amor que más que imposible,  pareciere incurable y que con nostalgia recuerdo. Y de quien se enfada conmigo porque no le hablo en bastante tiempo y aún así le importo tanto, que me lo recuerda sin que su orgullo le pueda impedir el acercarse, llegado el momento. Mi felicidad nace donde todo se marchita y muere, como si la felicidad adversa me fuere. 
Y para cuando todo lo que creo que hacerme feliz puede, simplemente se aleja  sin que pueda hacer nada al respecto. Sólo entonces, las cosas importantes, esas que en algún momento descuidé o dejé a la intemperie, abandonadas más que a la suya, a mi propia suerte, prevalecen. Y no pierden el brillo, ni mueren, no desaparecen y si tienen patas regresan o simplemente vuelven. A veces tan sólo, para coser mis alas rotas...